En el marco de las actividades organizadas para celebrar el Mes del Niño, el pasado miércoles 5 de agosto el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE) abrió sus puertas a la inauguración de una nueva Muestra Pictórica que reunió a profesionales, familias y público en general en una jornada signada por el arte, la creatividad y, sobre todo, por la ternura de la infancia.
La propuesta, organizada por la Comisión Asesora de Actividades Sociales y Recreativas, convocó a 180 personas que compartieron una tarde en la que las expresiones artísticas fueron dando lugar a emociones, recuerdos y encuentros con los niños y su particular manera de mirar el mundo como verdaderos protagonistas.
La conducción del evento estuvo a cargo de la Cra. Ana Lago, Presidente de la Comisión Asesora de Actividades Sociales y Recreativas, quien comenzó con cálidas palabras de bienvenida y destacó la importancia de generar espacios que promuevan la cultura, la integración y la participación de toda la comunidad. En esta oportunidad, esa mirada estuvo especialmente puesta en los niños: en su creatividad, su espontaneidad y esa capacidad tan genuina de sorprenderse, imaginar y expresar lo que sienten.



Ese espíritu encontró su expresión en la muestra pictórica infantil “Los tesoros que de verdad importan”, a cargo de los alumnos del taller “La Payita Atelier Creativo”, dirigido por María Cruz Molina, diseñadora de interiores, artista autodidacta y fundadora de este proyecto.
La muestra pone en evidencia cómo una misma idea puede expresarse de formas completamente diferentes.
Los más pequeños traducen las emociones en color y gesto.
El grupo intermedio descubre simbólicamente aquello que permanece oculto.
Los mayores representan conscientemente aquello que consideran un verdadero tesoro mediante el lenguaje figurativo.
Más que una exposición de trabajos esta muestra busca compartir un proceso de aprendizaje artístico y humano.
Y eso puede percibirse en cada una de las obras expuestas: pequeños universos cargados de emociones, imaginación, colores y formas que hablan de una mirada propia, auténtica y sin artificios que nos invitan a redescubrir esos tesoros que verdaderamente importan.
La jornada permitió, justamente, acercarse un poco más a ese universo.
La proyección de un cuento infantil invitó a reflexionar sobre los talentos y capacidades que poseen todos los niños y sobre ese “súper poder” único que cada uno lleva consigo. Pero fueron ellos mismos quienes terminaron convirtiendo el mensaje del cuento en una experiencia real. Al finalizar la proyección, la Cra. Ana Lago abrió espontáneamente un espacio de diálogo con los pequeños artistas y ellos rápidamente tomaron la palabra.
Con la frescura de sus respuestas, sus ocurrencias y esa naturalidad que no necesita explicaciones, dejaron asomar toda la ternura, inocencia y autenticidad propias de la infancia.
La emoción que había nacido de ese intercambio permaneció en el ambiente y encontró en la música otra manera de expresarse. El Coro del CPCE, dirigido por la profesora Sofía Ruella Pivac y acompañado en piano por el profesor Diego Rafael Avakian, dio continuidad a ese clima con un repertorio especialmente inspirado en la niñez. Sus
interpretaciones parecieron tender un puente entre generaciones: mientras los más pequeños vivían su infancia, los adultos fueron invitados a viajar hacia la propia, a reencontrarse con recuerdos, canciones y emociones, quizás guardadas, desde hacía mucho tiempo.
Con cada interpretación, el Coro acompañó y profundizó la sensibilidad que se venía viviendo, haciendo presente ese niño interior que, de alguna manera, todos conservamos. El repertorio estuvo integrado por Quodlibet Carnavalito; Quodlibet: La Farolera / Arroró mi Niño / Aserrín, Aserrán; Quodlibet latino: Tum Tum Pisca Tunga / Cae Globito / Panameño y Canción de Cuna Costera, de Linares Cardozo.
Y en una tarde donde los recuerdos y los afectos tuvieron un lugar tan especial, también hubo espacio para celebrar una historia construida a lo largo del tiempo. El encuentro coincidió con el 35º aniversario del Coro del CPCE, motivo por el cual el público se sumó a un cálido y espontáneo homenaje cantando el tradicional feliz cumpleaños. Como reconocimiento a tantos años de compromiso con la actividad cultural de la institución, se hizo además entrega de un presente conmemorativo a su directora Sofía
Ruella Pivac y a su pianista Diego Rafael Avakian.
La mirada volvió entonces hacia los pequeños protagonistas. María Cruz Molina, directora de “La payita Atelier Creativo” hizo entrega de un certificado a cada uno de los alumnos de su taller, reconociendo su compromiso, dedicación y todo lo realizado durante este proceso artístico.
Antes de finalizar el encuentro, la Cra. Ana Lago compartió una reflexión que terminó de poner en palabras el sentimiento que estuvo presente en toda la celebración:
“Dicen que los niños olvidarán muchos momentos de su infancia, pero jamás olvidarán cómo los hicieron sentir. Por eso: amor, tiempo y ternura son el mejor regalo. Porque cada gesto de cariño deja una huella, fortalece el corazón y les brinda herramientas para crecer con valores, confianza y esperanza.”
A través de esta iniciativa, el Consejo reafirma su compromiso de promover propuestas que fortalezcan los vínculos, impulsen la creatividad y hagan del arte un espacio de encuentro y sensibilidad para toda la comunidad. Una celebración que tuvo a la infancia como protagonista, pero que también invitó a los adultos a reencontrarse con ella desde la ternura, la emoción y la memoria.
Las obras permanecerán expuestas en la galería de arte del CPCE hasta el 9 de septiembre y podrán visitarse de lunes a viernes, ingresando por calle Buenos Aires 865, en el horario de 7:30 a 16 hs.





